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Cáncer de mama:
últimas noticias
02/02/2010
Entre el 8 y el 9 por ciento de las mujeres desarrollarán a
lo largo de su vida cáncer de mama, el tipo de tumor de
mayor incidencia en el sexo femenino. Según las últimas
investigaciones, el aislamiento social y el estrés podrían
incrementar el riesgo.
En los últimos tiempos, tanto la efectividad de las
múltiples campañas de concienciación (sobre todo en lo que a
la importancia de la detección precoz se refiere) como los
últimos avances en el tratamiento de esta enfermedad han
hecho que se reduzca la incidencia del cáncer de mama.
Afortunadamente, las estrategias para plantarle cara están a
día de hoy muy definidas y demostradas: hábitos saludables,
detección precoz y tratamientos cada vez más personalizados.
Pero no hay que bajar la guardia: este tumor supone la
primera causa de muerte por cáncer entre la población
femenina española y se estima que cada año entre 16.000 y
17.000 mujeres se ven afectadas por esta enfermedad. Por
suerte, la investigación sobre el origen y el desarrollo de
este tumor son no sólo abundantes sino también muy
fructíferas, y tienen dos objetivos muy claros: descubrir
qué mecanismos pueden incidir en la prevención y conseguir
tratamientos cada vez más precisos, efectivos y
personalizados.
Las 5 claves de esta enfermedad
1-AUTOEXPLORACIÓN
Los expertos son unánimes: el autochequeo regular de los
senos es la mejor manera de detectar de forma precoz
cualquier bulto o alteración en la mama. Se recomienda
realizarlo el mismo día de cada mes, siendo el momento
idóneo una vez que ha terminado la menstruación. Para ello,
colócate frente a un espejo con las manos detrás de la
cabeza, para observar cualquier cambio de tamaño o forma,
así como posibles descargas de leche o sangre en el pezón.
Después, con las manos sobre las caderas, echa hacia delante
hombros y codos, buscando nuevamente cualquier cambio o
alteración. Sitúa la mano izquierda detrás de la cabeza y
utiliza los dedos de la mano derecha para comprimir el
tejido del pecho izquierdo y buscar algún bulto inusual.
Muévelos de arriba abajo y de un lado a otro del pecho o
bien haciendo un dibujo circular desde la parte exterior del
pecho hasta el pezón. Controla todo el pecho, incluida la
axila. Repite la operación con el pecho derecho y la mano
izquierda.
2-SÍNTOMAS
El primer signo de una patología mamaria es la aparición de
un bulto o algún cambio en la morfología habitual del pecho.
Ya que la detección precoz es determinante en este tipo de
cáncer, es muy importante ponerse en manos del especialista
ante cualquiera de estos síntomas. Si se detecta un nódulo
que antes no estaba en el pecho y, sobre todo, si hay una
secreción en el pezón, hay que acudir inmediatamente al
ginecólogo, para que valore el alcance de estas
modificaciones en la mama. También hay que vigilar cualquier
cambio en la forma y posición del pezón. Por ejemplo, si se
retrae hacia dentro, puede ser una señal de alarma.
Asimismo, hay que consultar las rojeces y zonas doloridas,
ya que pueden ser indicativas de otras patologías como una
mastitis o un absceso.
3-DIAGNÓSTICO
Las dos pruebas fundamentales para detectar patologías en
los senos son la mamografía (una radiografía de la mama) y
la ecografía mamaria (sirve de complemento a la mamografía y
permite diferenciar nódulos sólidos y líquidos). De hecho,
hoy por hoy, la mamografía sigue siendo la técnica de
detección más eficaz en grandes grupos de población, pero
puede haber entre un 10 y un 15 por ciento de tumores que no
son visibles radiológicamente, y es en estos casos cuando se
recurre a la ecografía, una técnica más específica. Otra
prueba que actualmente se emplea mucho es la resonancia
magnética, ya que permite detectar anomalías en mamas muy
densas como, por ejemplo, aquellas que tienen una prótesis.
4-DIETA Y SUPLEMENTOS
La dieta mediterránea es la mejor “opción culinaria” para
preservar la salus del pecho femenino. Fruta, verdura,
aceite de oliva, pescado azul y cereales son alimentos que
se deberían consumir a diario. Pero mucho más determinante
que potenciar la ingesta de nutrientes beneficiosos es
evitar el consumo de ciertas grasas, como las saturadas, tal
y como se desprende de una reciente investigación realizada
en el Instituto Oncológico de Ontario, en Canadá, según la
cual, el consumo de estas sustancias, presentes en alimentos
como la mantequilla, el queso, los helados y las comidas muy
grasientas en general, incrementa entre un 10 y un 20 por
ciento las posibilidades de desarrollar un cáncer de mama.
En cuanto a los suplementos, está más que comprobado el
efecto protector frente a todo tipo de cáncer de las
vitaminas antioxidantes (C, E y betacarotenos). El selenio
es otro nutriente de reconocidas propiedades anti-cáncer. En
cuanto a la soja, un auténtico todoterreno en lo que a la
salud femenina se refiere debido a la efectividad de uno de
sus componentes, los fitoestrógenos, se sabe que juega un
papel importante en la prevención del cáncer de mama, aunque
el consumo de suplementos de fitoestrógenos siempre debe
estar controlado por el médico, ya que podrían estar
contraindicados en determinadas circunstancias.
5-EJERCICIO
Hay una amplia variedad de ejercicios para reforzar y
tonificar la zona pectoral, algunos tan sencillos y
efectivos como cruzar los brazos a la altura de los codos y
ejercer presión hacia fuera. Asimismo, actividades como la
natación y la musculación ligera son muy beneficiosas para
mantener el tono de esta zona, mientras que, por el
contrario, no hay que abusar de otras como el footing, la
equitación o todas las que impliquen saltos. Lo que sí es
recomendable es mantenerse activa, tal y como se desprende
de un estudio de la Universidad del Sur de California, (EEUU),
según el cual, aquellas mujeres que hacen ejercicio durante
cuatro horas a la semana tienen la mitad de riesgo de
contraer cáncer de mama que las que se mantienen inactivas.
Tratamientos “casi” personalizados
Actualmente, el cáncer de mama se aborda desde distintos
frentes: la cirugía (extracción del tumor y mastectomía);
radioterapia (externa e interna); quimioterapia, terapia
hormonal y terapia biológica con anticuerpos monoclonales.
El gran objetivo desde el punto de vista de la investigación
es conseguir fármacos cada vez más eficaces y con menos
efectos secundarios.
Así, por ejemplo, una investigación realizada por el Grupo
Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), ha
demostrado que las mujeres que reciben un tipo de
quimioterapia oral, la capecitabina, experimentan una mejor
recuperación del cabello una vez concluido el tratamiento.
“La pérdida del pelo es un asunto altamente delicado para
las mujeres con cáncer de mama, de ahí que resulte tan
importante identificar pautas de quimioterapia capaces de
reducir la incidencia de este efecto secundario y, por
tanto, la angustia que provoca”, explica el doctor Miguel
Martín, presidente de GEICAM y oncólogo del Hospital Clínico
Universitario de San Carlos, de Madrid.
Lo cierto es que a medida que se tienen más conocimientos
sobre este tumor van surgiendo nuevos interrogantes para la
investigación clínica. “Nuestra labor es continuar haciendo
estudios con dos objetivos fundamentales: seguir aumentando
las tasas de curación y, a medida que aumenta el número de
mujeres que sobrevive a este tumor, lograr que las pacientes
reciban únicamente aquello que les beneficia. Es preciso que
pensemos en cuál va a ser la calidad de vida de la mujer a
los 15 o 20 años de haber recibido el tratamiento”, señala
el doctor Martín.
En este sentido, los expertos destacan la importancia de
que, pese a los desagradables efectos secundarios que las
terapias para el cáncer de mama pueden producir, las
afectadas se sometan a las pautas médicas. “Es fundamental
que las mujeres se impliquen en el tratamiento porque
aportan a los médicos una visión diferente y activa que
promueve el cambio en la relación médico-paciente y mejora
los tratamientos”, explicó el doctor José María Borrás,
coordinador de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional
de Salud, durante su intervención en el encuentro Mujer y
estrategias de salud. Salud y género. Las mujeres en la toma
de decisiones de salud, celebrado recientemente.
Objetivo: prevención
Las conclusiones de las últimas investigaciones acerca de
los factores implicados en la aparición de este cáncer
redundan en los beneficios de llevar unos hábitos de vida lo
más saludables posible:
1. La importancia de socializarse. Los resultados de una
reciente investigación llevada a cabo por expertos de la
Universidad de Chicago apuntan a que circunstancias vitales
como el aislamiento social y el estrés podrían incrementar
el riesgo de padecer cáncer de mama. Los estudios en
laboratorio demostraron que tanto el aislamiento como la
exposición a situaciones estresantes aumentaba la producción
de corticosterona, la hormona del estrés, lo que a su vez se
relacionaba con un incremento de la incidencia de este
tumor.
2. Otro beneficio de la meditación. Tal y como demostró un
ensayo realizado sobre 130 pacientes en el Hospital Saint
Joseph, de Chicago, la práctica habitual de la meditación
trascendental puede ser una excelente forma de prevenir la
aparición de este cáncer. ¿La razón? Está demostrado que
esta práctica reduce el estrés y mejora el bienestar
emocional, directamente vinculado con el inicio y la
progresión del cáncer de mama. Además, los autores de este
estudio comprobaron que esta técnica era especialmente
eficaz en aquellas pacientes que sufrían la enfermedad.
Todas ellas manifestaron que la práctica de la meditación
era fácil de llevar a cabo en el hogar y reportaron
beneficios significativos en su calidad de vida en general.
3. El poder “oculto” de la granada. En el amplio menú que
los expertos recomiendan para reforzar al organismo frente a
este tumor hay que incluir ahora un nuevo alimento: la
granada. Científicos del Centro de Cáncer City of Hope, de
California, acaban de descubrir que hasta diez compuestos
naturales de esta fruta pueden jugar un importante papel en
la prevención de este tipo de cáncer, debido a que bloquean
la aromatasa, una enzima directamente implicada en la
aparición de este tumor.
4. Alcohol: mejor, ni probarlo. Cada vez son más
concluyentes las evidencias de la relación existente entre
la ingesta abusiva de alcohol y la aparición del cáncer de
mama. La explicación radica en que el alcohol altera el
estrógeno (una hormona implicada en en el cáncer mamario)
que circula en el organismo y puede elevar la velocidad con
la que éste se procesa. Y los estudios más recientes no han
hecho más que corroborar este hecho. Uno de ellos, cuyos
resultados fueron presentados en el último Congreso
Internacional de Cáncer de Mama, ha dado un paso más al
demostrar que aquellas mujeres postmenopáusicas que han
superado un cáncer de mama y consumen 3 o 4 copas de bebidas
alcohólicas a la semana tienen un riesgo significativamente
mayor de sufrir una recurrencia de este tumor.
5. Kilos a raya. Las investigaciones más recientes también
han demostrado que las mujeres que tenían un sobrepeso
importante y que habían sido diagnosticadas de cáncer de
mama presentaban una peor respuesta al tratamiento. Una de
las razones argumentadas por los expertos es la posibilidad
de que la obesidad promueva la formación de estrógenos y la
proliferación de células tumorales.
A vueltas con las mamografías
Hace pocas semanas saltó a la palestra una controversia que
vino a avisar el siempre candente de debate que la comunidad
médica perece mantener respecto a las mamografías. El
detonante fueron las declaraciones de un grupo de expertos
norteamericanos que recomendaban que se retrasase la edad en
las que las mujeres deben someterse de forma rutinaria a la
mamografía, unido a los resultados de una investigación
llevada a cabo por investigadores holandeses y que sugerían
que esta prueba diagnóstica podría incrementar el riesgo de
cáncer entre las mujeres de alto riesgo. La respuesta de los
especialistas ha sido mayoritaria a la hora de defender
tanto los más que demostrados beneficios de la mamografía de
cara a la prevención de este cáncer como la vigencia de las
pautas que se han venido manteniendo hasta ahora al
respecto. Tal y como establece la Sociedad Americana del
Cáncer (ACS), las recomendaciones para prevenir la aparición
del cáncer de mama son las siguientes: desde los 20 años,
iniciar una autoexploración mensual; entre los 20 y los 39
años, una exploración clínica cada tres años; y desde los
40, una mamografía y una exploración clínica anual. En
nuestro país, sin embargo, está establecido que las mujeres
se sometan a una mamografía anual a partir de los 45-50
años, pero cada vez son más las voces que proponen adelantar
esta edad a los 40
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