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DIABETES TIPO
2. Lo último para controlarla
Publicada en 30/11/2009
La frecuencia de la diabetes mellitus está aumentando en
todo el mundo de forma acelerada. Si en 2009 se calcula que
hay 246 millones de diabéticos, se estima que en el año 2025
esta cifra llegará a 380 millones.
La diabetes mellitus tipo 2 o no insulino-dependiente,
supone casi el 95% de los casos de diabetes en el mundo. En
este tipo de diabetes se producen trastornos metabólicos
caracterizados por una elevación inapropiada de la glucosa
en sangre (hiperglucemia).
La alteración subyacente en esta enfermedad es la
deficiencia progresiva de insulina producida por la
disminución de la producción de esta sustancia por parte de
las células beta del páncreas. Además de aumentar la
concentración de glucosa, la acción deficiente de la
insulina se traduce frecuentemente en una elevación de los
niveles de colesterol y/o triglicéridos.
Síndrome Metabólico: palabras mayores
La mayor parte de los casos de diabetes mellitus tipo 2 se
producen en el contexto de lo que llamamos Síndrome
Metabólico. En este síndrome se asocian diabetes,
hipertensión arterial, aumento de los niveles de colesterol,
triglicéridos y/o ácido úrico y sobrepeso probablemente
debidos también a la insulinorresistencia. El Síndrome
Metabólico eleva notablemente el riesgo cardiovascular y es
una causa fundamental de muerte en los países desarrollados.
Unos mil millones de adultos tienen sobrepeso en el mundo y,
al menos, 300 millones son obesos.
10 años de retraso en el diagnóstico
Lo cierto es que la mitad de los casos de diabetes tipo 2
aún no se ha diagnosticado y las decisiones médicas para los
pacientes llegan con una media de 10 años de retraso, cuando
la disminución de la producción de estas células beta del
páncreas –productoras de la insulina- ya es considerable
para el control de la glucosa. Ello se debe a que los
síntomas de la diabetes tipo 2 (excesiva sed, frecuencia
urinaria y fatiga) no son muy pronunciados, lo cual retrasa
su diagnóstico, produciéndose en un 61% de manera casual.
Los tratamientos farmacológicos
En algunos casos el control de la glaucosa puede conseguirse
por cambios en el estilo de vida, uso de antiadiabéticos
orales (ADO’S) o la combinación de ambos. Es importante
tener en cuenta que algunos tratamientos usados para el
manejo de la diabetes pueden producir un aumento de peso y
se asocian a un riesgo incrementado de hipoglucemia, que son
bajadas en los niveles de glucosa en sangre de forma
repentina.
Los tratamientos farmacológicos más habituales son:
• Los ADO’S (antiadiabéticos orales) que reducen los niveles
de glucosa incrementando la producción de insulina o
reduciendo la cantidad de glucosa producida y/o ayudando a
la insulina a trabajar mejor. Los ADO’S no detienen la
progresión de la enfermedad y el aumento de dosis para
lograr el control glucémico eleva el riesgo de efectos
colaterales.
• La insulinoterapia. En realidad la insulina no es un
fármaco, es un tratamiento sustitutivo. El desarrollo de las
insulinas modernas, o análogos de insulina, supone un
adelanto muy significativo en el tratamiento de la diabetes.
Con la sofisticación de las más modernas tecnologías, se
hace posible una mayor adaptación personalizada de las
pautas terapéuticas, destinadas a satisfacer las necesidades
individuales de cada paciente.
Las insulinas modernas proporcionan tanto flexibilidad de
dosificación como un mayor control glucémico; y, todo ello,
sin aumentar el riesgo para el paciente. Se fabrican
modificando la estructura química de la insulina humana para
crear insulinas capaces de imitar, de forma más precisa, la
forma natural de producirse la insulina en el cuerpo.
Actualmente, por ejemplo, pueden inyectarse insulinas
modernas de acción rápida antes de las comidas, mientras que
las insulinas modernas de larga duración se administran una
sola vez al día.
¿Se puede complicar una diabetes?
1. Ceguera: la retinopatía diabética es el problema más
común, aunque las cataratas y el glaucoma son mucho más
frecuentes en los diabéticos
2. Insuficiencia renal: muchos diabéticos desarrollan
enfermedades del riñón debido al deterioro de las venas
pequeñas. También puede aparecer neuropatía diabética
(deterioro de la función de la fibra nerviosa) especialmente
en los dedos e incluso en las manos. En estos casos se
siente una sensación dolorosa con calor. Con el tiempo las
áreas afectadas se vuelven menos sensibles y están expuestas
a heridas e infecciones.
3. Amputaciones de miembros inferiores.
4. Hipertensión, arteriosclerosis y enfermedades de las
arterias coronarias.
5. Cetoacidosis
6. Coma hiperosmolar: las personas mayores diabéticas, que
también padecen otra enfermedad o heridas, y que no beben
suficiente agua, pueden tener altas concentraciones de
glucosa en sangre.
El futuro del tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2
Aunque la diabetes es una enfermedad crónica y hasta la
fecha no podemos hablar de curación, sí podemos controlar
posibles complicaciones, fruto de una diabetes mal
controlada. Conseguir llevar a cabo un control glucémico
intensivo sólo con inyecciones de insulina se hace, en
ocasiones, muy difícil. Básicamente, lo que pretendemos
siempre con el tratamiento con insulina es imitar la
secreción insulínica del páncreas normal. Se producen picos
de insulina para cubrir las necesidades de las comidas y
después, durante las 24 horas, se producen, sobre todo
durante la noche, cantidades muy pequeñas de insulina de
forma constante, pero no a los mismos niveles durante toda
la noche. En este contexto se han creado las Bombas de
Infusión Continua de Insulina Subcutánea o Infusores de
Insulina Subcutánea. Se trata de un pequeño dispositivo que,
fundamentalmente, es un sistema de administración constante
pero preprogramada por nosotros para la administración de
insulina.
El transplante de páncreas o de islotes pancreáticos son
opciones que se están realizando, pero que aún están muy
lejos de poder considerarse una opción terapéutica
generalizada.
El desarrollo de nuevos tratamientos tiene un importante
reto que superar: mejorar el control de la enfermedad sin
producir hipoglucemias ni aumento de peso. De hecho las
terapias combinadas actuales provocan aumento de peso.
En este sentido, una nueva molécula, la liraglutida, ya
aprobada por la EMEA y que llegará a España a mediados de
2010, se presenta como una nueva alternativa más que
prometedora. La liraglutida, si se confirman los estudios
realizados en animales, preservaría la funcionalidad de las
células beta del páncreas e, incluso, evitaría la muerte de
las más deterioradas, logrando por primera vez revertir el
curso de la enfermedad. Los últimos ensayos que se están
realizando mostrarían además eficacia en la reducción de
peso en obesos prediabéticos y sin alteraciones en la
glucemia.
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