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La explicacion
científica a esos fenomenos son que en ocasiones se pueden
percibir puntos luminosos en el campo visual, cambiando de
brillo y a veces de posición, pero que no tienen relación
con lo que estamos observando. Sabemos entonces que se
producen en el mismo ojo, pero pocas veces nos interesamos
en su origen.Si se trata de puntos luminosos, entonces son
probablemente ilusiones ópticas producidas por la
estimulación espontánea de las células de la retina, que es
la capa del ojo sensible a la luz. Las células de la retina
envían impulsos al cerebro cuando reciben luz, y el cerebro
las interpreta para formar una imagen.
Pero en ocasiones las células pueden enviar impulsos sin
relación con la luz. Consecuentemente el cerebro las traduce
como puntos luminosos. A estas luces ilusorias se les llama
técnicamente fosfemas. Estos estímulos se producen
generalmente por alteraciones circulatorias locales dentro
del ojo, producidas por ejemplo al cambiar el riego
sanguíneo por un gran esfuerzo, una posición incómoda de la
cabeza o problemas de presión arterial.
También se producen al oprimir las paredes laterales del
ojo. Desaparecen en poco tiempo al restablecerse el flujo
normal de la sangre. Otro fenómeno “visible”, aunque menos
frecuente, es el de las sombras que se ven sobre los objetos
y que cambian de posición al mirar hacia otro lado. En ese
caso lo que se ve son los vasos sanguíneos de la misma
retina. No tienen forma definida, pues dependen de la
distribución de los capilares en el ojo.
Además para poder ver los objetos enfocados la luz debe ser
enfocada por el cristalino. Lo que sucede es que la
irrigación de la sangre no pasa por la parte externa del
globo ocular, sino por la interna, por lo que los capilares
se encuentran encima de la retina. Por esa razón se pueden
percibir los vasos capilares ocasionalmente. No se
distinquen todo el tiempo, pues el cerebro construye la
visión a partir de la información de luz cambiante. El ojo
siempre está en movimiento, e incluso cuando miramos
fijamente un objeto se producen pequeños cambios de
posición. Pero como los vasos capilares se mueven junto con
el ojo y parecen no cambiar, el cerebro las descarta,
restando su imagen de la que contruye con el resto de la
información.
Cuando por algún motivo los vasos capilares se mueven un
poco, el cerebro las registra temporalmente. Estos fenómenos
son normales, pero cuando las manchas de color se hacen
demasiado grandes, o cuando ocurren fosfemas de gran
intensidad y duración, pueden ser entonces síntomas de
problemas oculares o neurales, por lo que conviene
consultarlo con especialistas.
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