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Vuelta al cole: 'especial
piojos', el ciclo interminable
Publicada en
07/09/2010
La pediculosis es una
infestación cutánea producida por un insecto
hematófago que afecta exclusivamente al ser
humano y en especial a los más pequeños. Su
fácil contagio hace de la desparasitación una
meta casi inalcanzable que trae de cabeza a los
papás y al personal de colegios y guarderías.
De tres tipos
Según explica el doctor Jerónimo Escudero,
dermatólogo y presidente de la Sección Andaluza
de la Academia Española de Dermatología y
Venereología (AEDV), existen hasta tres tipos de
piojos, que se localizan en las distintas áreas
corporales: el Pediculus humanus capitis o piojo
de la cabeza, el Pediculus humanus corporis o
piojo del cuerpo y Phithirus pubis o piojo del
pubis o ladilla. De ellos tres, el piojo de la
cabeza es el más común. Uno de los síntomas más
característicos es el picor del cuero cabelludo,
ocasionado por la saliva que el insecto deposita
en la herida de la picadura, aunque es
importante saber que sólo se manifiesta en el
14-30% de los casos, lo cual quiere decir que se
puede estar infestado y no tener picor alguno.
El picor puede tardar una o dos semanas en
aparecer y el rascado intenso puede llevar a
excoriaciones e infecciones secundarias.
Ni salta ni vuela
El piojo adulto es un insecto de 2-3 mm de largo
y de color marronáceo y que, según los expertos
de la Real Academia de Dermatología y
Venereología (AEDV), ni salta ni vuela. Vive 30
días en el huésped, mientras que fuera de él
sobrevive un máximo de tres días. La hembra
adulta puede poner hasta 300 huevos o liendres,
(a razón de 10 por día). Estos huevos son
pequeñas motas blanquecinas que miden menos de 1
mm y están unidos firmemente a la base del
cabello a través de una sustancia tipo
"cemento". Los huevos se abren en siete o diez
días, dejando salir a unas larvas inmaduras. Una
vez sale la larva, el envoltorio de la liendre
se queda pegado al pelo, mientras que al cabo de
otros siete o doce días, la larva se transforma
en piojo adulto que vuelve a repetir el mismo
ciclo.
Una vez alojado sobre el cuero cabelludo, sus
zonas preferidas son, sobre todo la nuca y la
parte posterior de las orejas, donde la
temperatura corporal es más elevada. En una
infestación típica, suelen encontrarse unos diez
piojos adultos, junto con multitud de liendres y
larvas. Esta infestación también cursa la
sensación de cosquilleo o de algo que se mueve
sobre el cabello y puede producir irritabilidad.
A la luz de una lámpara
Para hacer un diagnóstico certero, la
exploración debe realizarse mediante la
observación directa. Las claves son: buena luz y
paciencia. Lo mejor es realizar un exhaustivo
cepillado sobre el cabello húmedo con un peine
de púas finas, fijándose especialmente en la
zona de la nuca y alrededor de las orejas para
localizar los piojos vivos y las liendres
adheridas al pelo.
Es
importante saber que las liendres se diferencian
de la caspa y el polvo en que éstas son más
difíciles de separar del pelo. De hecho, las
liendres más separadas de la base del pelo son
indicativo de una infestación antigua.
Coles y guarderías: el crisol donde crecer
Teniendo en cuenta que la pediculosis afecta
principalmente a los colectivos infantiles,
independientemente del nivel sociocultural, la
vigilancia debe extenderse a colegios y
guarderías, sobre todo teniendo en cuenta que es
extremadamente contagioso. Según los expertos de
la AEDV, el piojo se transmite por contacto
directo entre cabezas y aún hay cierta
controversia en torno a su posible transmisión a
través de peines, sombreros, ropas, etc. Por lo
general, según el doctor Escudero, éstas son las
normas básicas para darle esquinazo:
1. Evita el contagio cabeza con cabeza.
El momento de mayor riesgo de contagio es
cuando los niños juntan las cabezas para jugar,
hacer un puzzle o cambiar cromos. Hay que
explicar a los niños la importancia de no juntar
las cabezas.
2. Vigila el aseo del niño. A la hora
del baño, cada niño de la familia debe tener su
toalla y su propio peine o cepillo. También es
aconsejable que en clase, guarde sus jerséis,
cazadoras y gorros en su propia mochila, en
lugar de colgarlos de los ganchos que tienen los
armarios de los colegios, que suelen estar muy
juntos.
3. Recoge el pelo y/o córtalo.
Obviamente, el pelo rapado es la mejor defensa
contra los piojos, pero sin llegar a este
extremo, hay que tener en cuenta que cuanto más
corto se lleve el pelo menores posibilidades hay
de contagios. Por eso las infestaciones son más
comunes en las niñas, y conviene recoger el pelo
largo para evitar que la melena suelta llegue a
rozar con el pelo de los otros niños. Cuando los
niños jueguen en grupo, pañuelos y gorros pueden
servir como defensa pero es importante
inspeccionarlos después de su uso y evitar que
los intercambien entre ellos.
4. Aplica el wet combing. El término
no está extendido en España, pero en Estados
Unidos se ha puesto de moda esta técnica con la
que los niños aprenden, a partir de los siete
años, a peinarse con una lendrera después de la
ducha y con el pelo mojado.
5. Nunca dejes de observarlo. Observa
con detenimiento al niño y su entorno. Si el
niño empieza a rascarse con frecuencia, se le ve
con el pelo muy revuelto o dice que le pica la
cabeza, hay que examinarle de inmediato.
Cepíllale el pelo tres veces al día, esto crea
inquietud y puede lesionar a los parásitos: un
piojo herido no pone huevos ni sobrevive mucho
tiempo. Examínale el pelo y el cuero cabelludo
al peinarle, al hacerle la raya, al secarle el
pelo etc. Examina los cuellos de las camisas y
las fundas de las almohadas. Los cepillos y los
peines también se deben inspeccionar y lavar a
menudo.
6. Perfúmalo a diario. Después de
lavarle la cabeza al niño conviene aplicar un
suavizante o acondicionador. Al peinarle
diariamente hay que humedecerle generosamente la
cabeza con colonia para niños o aplicar gomina.
7. Utiliza productos preventivos. Hay
colonias y aerosoles farmacéuticos que previenen
los piojos y que se aplican directamente sobre
el pelo, pero su uso diario está desatando
cierta polémica por las toxinas que contienen
estos productos. También hay madres que por
norma, aplican semanalmente un champú para
eliminar piojos. Pero deben saber que están
sometiendo a sus hijos a productos que a la
larga pueden tener efectos secundarios. El uso
continuado de estos productos está desaconsejado
por los propios fabricantes y puede ocasionar
eczemas y a la larga, resistencia a los piojos.
Es preferible empapar el pelo con una mezcla de
una parte de vinagre de manzana y dos de agua.
También puedes provar con esencias útiles para
prevenir la infestación de piojos. Las más
efectivas son la esencia de árbol de té, el
aceite de neem y la esencia pura de lavanda y la
de geranio.
8. Mantén siempre la calma. Si llega
una carta del colegio avisando de una plaga no
hay que caer presa del pánico ni tratar
indiscriminadamente a los niños con un
pediculicida. Simplemente hay que revisar más a
menudo sus cabezas y estar pendientes de los
signos que podrían indicar la presencia de
piojos. En caso de detectarlos, hay que avisar a
los posibles contactos (familia, colegio,
amigos…) y aplicar un tratamiento seguro y
eficaz.
¿Es necesario lavar la ropa?
• No existe consenso universal sobre la
necesidad de desinfectar las ropas y objetos
personales del paciente y otros objetos de la
casa, aunque sí parece adecuada la desinfección
de cepillos y peines sumergiéndolos en alcohol o
en agua caliente durante una hora.
• Otras medidas como el lavado de la ropa
(incluidas toallas y sábanas) en agua caliente,
almacenar objetos no lavables en bolsas de
plástico cerradas durante dos semanas o recurrir
a la aspiradora para “sanear” moquetas, coche,
etc. son más controvertidas.
Tratamientos: la varita mágica
Existen distintos tipos de tratamiento para
combatir la pediculosis. Algunos más eficaces y
recomendables que otros:
1. Pediculicidas:
En España, los pediculicidas tópicos
comercializados son: la permetrina y otras
piretrinas sintéticas, el malatión o el lindano.
Todos estos productos actúan frente al piojo
adulto, y tienen una actividad menor frente a
las liendres. Ninguno de ellos es 100% ovicida,
por lo que con cualquiera de ellos se recomienda
realizar una segunda aplicación al cabo de 7 ó10
días para eliminar cualquier parásito que
hubiese podido salir de alguna liendre
remanente.
La permetrina es la sustancia que cuenta con más
estudios de eficacia y la más recomendada. En el
mercado existen asociaciones de piretrinas con
butóxido de piperonilo, un agente sintético con
escasa actividad insecticida que potencia el
efecto neurotóxico de las piretrinas al inhibir
las enzimas responsables de su metabolismo y
degradación.
El malatión es un inhibidor irreversible de la
colinesterasa. En comparación a las piretrinas,
presenta algunos inconvenientes, como olor
desagradable, precisar de un tiempo de
aplicación prolongado (entre 8 y 12 horas) y su
carácter altamente inflamable. Además, presenta
una frecuencia relativamente elevada de
reacciones cutáneas y oculares.
El lindano es un derivado clorado del benceno.
Se ha utilizado como pediculicida durante muchos
años pero su utilidad actual es muy cuestionada
ya que se puede absorber a través de la piel
intacta y tiene toxicidad sobre el sistema
nervioso central. En algunos países se ha
prohibido su venta.
2. Eliminación mecánica
La eliminación mecánica de las liendres es un
complemento esencial al tratamiento con
pediculicida tópico y también es una opción
posible, pero menos eficaz, en el caso de
contraindicación al tratamiento farmacológico
(en casos de niños muy pequeños o mujeres
embarazadas). Para que la eliminación mecánica
funcione como tal sin pediculicidas, requiere
motivación, tiempo y adiestramiento.
Tras realizar el tratamiento con el
pediculicida, se deben eliminar los piojos y
liendres usando una lendrera, un peine especial
de dientes largos y separación estrecha entre
dientes, preferiblemente de metal y con las
puntas redondeadas. La lendrera debe pasarse
sobre el cabello húmedo, sobre el que el piojo
tiene menos movilidad. Se requieren entre 15 y
30 minutos (incluso más si el cabello es largo o
muy espeso) para realizar la técnica
adecuadamente y es conveniente repetir el
cepillado con lendrera cada 3 o 4 días durante
al menos dos semanas.
Se han comercializado unos peines eléctricos que
matan los piojos cuando hacen contacto con
ellos. Deben usarse con el pelo seco, y en estas
condiciones, los piojos se mueven muy
rápidamente y es más difícil acabar con ellos.
Además, hay que tener en cuenta que los peines
eléctricos no matan a las liendres.
3. Fármacos vía oral.
Aunque existen algunos estudios de éxito, el uso
para la pediculosis de algunos fármacos que se
publicitan como tal no está aprobado, por lo que
se están promocionando indebidamente.
4. Remedios caseros.
Son eficaces, pero es recomendable utilizarlos
como complemento a los tratamientos
farmacéuticos. El más popular es el uso del
vinagre. No es 100% efectivo, pero soltará las
liendres y resultará más fácil peinarlas después
para que abandonen el cabello. Se debe aplicar
caliente y cuando el pelo esté seco y nunca el
mismo día en que se utilice el tratamiento
farmacéutico. Una vez aplicado el vinagre, debe
cubrirse el pelo con un gorro de baño o una
toalla, de manera que quede cubierto por
completo, dejándolo actuar durante
aproximadamente dos horas. Se deberá repetir
este proceso dos veces a la semana durante un
mes. El champú con aceite de árbol de té es
eficaz a la hora de asfixiar a los piojos.
Repetir, pero con distinto producto
A los diez días aproximadamente es importante
hacer un segundo tratamiento. Los expertos
recomiendan cambiar de producto y de componente.
Las larvas pueden nacer inmunes a un componente
al entrar anteriormente la liendre en contacto
con un producto y se puede reducir la
posibilidad de un fracaso cambiando de
componente. Los científicos recomiendan rotar.
¿Qué hacer cuando insisten en quedarse?
En lenguaje médico se denomina “resistencia” y
en la mayoría de las ocasiones la causa es una
mala utilización de los tratamientos y un
incorrecto seguimiento del problema.
En caso de haber seguido correctamente todas las
indicaciones, y si después de la aplicación del
tratamiento se vuelven a observar piojos adultos
a las 24 horas, debería cambiarse el tratamiento
habitual por otro alternativo.
Nunca se deben utilizar pediculicidas como
tratamiento preventivo, así sólo se consigue
desarrollar una resistencia a estos productos.
Fuig Poll: Limpios por 70 €
Dos mujeres emprendedoras, una valenciana y una
barcelonesa, han creado la primera empresa de
España especializada en despiojar cabezas de
niños y sus madres, fuertemente afectadas por
estos parásitos a través de productos 100%
naturales. Para la primera fase de este
cometido, utilizan aspiradores que acaban en una
suerte de cepillo que pasan mecha a mecha por
todo el cuero cabelludo, previamente dividido en
seis partes. Posteriormente, pasan por el
cabello el peine de metal especializado en
quitar piojos y sus liendres, para alcanzar la
tercera fase, que las fundadoras de Fuig Poll
consideran la más importante y que consiste en
enfocar con grandes luces de diagnóstico la
separación "pelo a pelo" de todo el cabello para
comprobar que no ha quedado ningún resto.
Ataviadas con batas blancas, las mujeres
realizan generalmente una segunda sesión para
asegurar que no se ha reproducido ninguna
liendre y no ha quedado ningún pequeño parásito.
Según las dos fundadoras, Neus Quimasó y Gretel
Stuyck, la iniciativa nació en marzo tras
percatarse del "nicho de mercado" existente en
la materia en España, y siguiendo el ejemplo
inglés y chileno de "muy reciente creación el
último año" se pusieron manos a la obra. Desde
marzo, las mujeres han atendido a decenas de
familias y, tras el éxito cosechado, decidieron
abrir una sede en el barrio barcelonés del Poble-Sec.
Talleres preventivos: “gran desconocimiento”
Según estas mujeres, que también imparten
talleres de prevención en escuelas catalanas, es
lamentable el "gran desconocimiento" existente
sobre el tema y advierten de las "resistencias"
creadas por los productos antiparasitarios que
utilizan muchas madres "semana tras semana".
"Los piojos se ríen muchas veces de estas
soluciones a las que se han hecho inmunes",
explicaron, a la vez que defendieron su método
"100% natural", cuya primera sesión (de hora y
media) cuesta 50 euros, y la segunda, 20.
Durante el proceso, en el que distraen a los
niños con videoconsolas, también aprovechan para
hacer pedagogía entre los niños para evitar que
vuelvan a tener piojos. Según destacan, "cuánto
más limpio está su pelo más costará que vuelvan
a sufrir este problema".
Articulo extraido de:http://consejos-e.com
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